La Personalidad
Emocionalmente Eficaz
Todos conocemos
personas que parecen irradiar carisma, que todo el mundo aprecia, que alegran
un fiesta sólo con su presencia, que todo el mundo escucha, que siempre parecen
saber lo que quieren, y que siempre ayudan cuando se les necesita.
Este tipo de
personas no necesariamente tienen una capacidad especialmente alta de procesar
información emocional (es decir no es un tema de inteligencia), más bien parece
que lo que hacen les sale natural, es su forma de ser, es su personalidad. Han
nacido así, o lo han aprendido de muy pequeños y no sabemos ni cómo. Las investigaciones
muestran que este tipo de inteligencia emocional (que podemos llamar
personalidad emocionalmente eficaz) es una combinación de elementos que
incluyen la extroversión, la responsabilidad, la apertura a nuevas ideas y
experiencias, la simpatía, y la capacidad de preocuparse de las cosas sólo un
poco y nada más. La gente que se preocupa demasiado por las cosas no arrastra ,
no entusiasma, no crear emociones positivas en el grupo. Puede ser una persona
muy útil para evitar problemas, pero no tiene carisma.
¿Se puede
desarrollar este tipo de personalidad? Y si se puede ¿Cómo? En teoría, la
personalidad como la inteligencia son muy invariables a lo largo de la vida.
Una vez formada , algunos expertos dicen que hacia los 5 años , otros hacia los
14 o 15 años , la personalidad no cambia mucho. Pero ciertamente , determinadas
experiencias vitales parecen tener un efecto en la personalidad. Por ejemplo,
sabemos que el trauma vivido en una guerra puede cambiar una persona, y a
menudo los jóvenes que hacen estancias solidarias en lugares de mucha pobreza y
necesidad vuelven a casa transformados, con una perspectiva más positiva de su
vida.
Si deseáis que vuestros
hijos o hijas desarrollen una personalidad más eficaz emocionalmente, os hago tres
recomendaciones: 1) Los hijos deben sentirse queridos en casa y tener una
relación cercana con sus padres. 2 ) Deben sentirse orgullosos de sí mismos, lo
que implica que deben estar acostumbrados a esforzarse por conseguir cosas ( e.g.
hacer un deporte de competición, o participar en voluntariado social). Y 3 )
deben estar en continua relación social (con amigos, con familia , con gente de
su edad). Cuando más acostumbrados estamos a tratar con gente, más
desarrollamos nuestra habilidad social, pero si no nos sentimos queridos y
orgullosos de nosotros mismos, la relación social puede ser más una tortura que
una bendición. Tenemos que trabajar los tres aspectos a la vez.
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